Lejos del objetivo: Obras tuvo un año desbordado de irregularidad

El equipo capitalino nunca logró encontrar una regularidad en el torneo y aunque por momentos mostró su potencial, terminó decepcionando.

Obras jamás le encontró la vuelta a la temporada

¿Cómo terminó?
Obras finalizó con marca de 26 victorias y 30 derrotas, en el séptimo lugar de la Conferencia Sur. Los dirigidos por Nicolás Casalanguida no entraron a playoffs.
Cinco datos


* Dennis Horner los  lideró con 15,9 puntos y 7,7 rebotes.  Segundo en ambos rubros quedó Walter Herrmann con 15,6 y 5,7 respectivamente.
* Tomás Zanzottera tuvo una temporada de gran crecimiento individual, finalizando con 14,3 tantos en 25 minutos por partido.
* Pedro Barral respondió en su primera campaña como titular: 8,4 puntos y 5,6 asistencias por partido.
* Los de Casalanguida finalizaron con el séptimo ataque más eficiente del torneo (107,7 puntos por 100 posesiones), pero apenas 11° en defensa (105,9 puntos recibidos por 100 posesiones).
* Solamente Echagüe, Hispano y Boca tuvieron peor récord jugando como local que Obras (marca de 16 triunfos y 12 derrotas).
¿Cómo pasó?


En la previa del torneo, Obras aparecía como una de las grandes incógnitas de la competencia. Por un lado, tenían nombres de gran jerarquía como Walter Herrmann, Dennis Horner, Martín Leiva y Nicolás Casalanguida, pero por el otro, una clara apuesta a la juventud y a los chicos del club (Pedro Barral y Tomás Zanzottera, entre otros). Ese mix generaba cierta expectativa, sobre todo en una Conferencia Sur sin tantos nombres fuertes. Sin embargo, el equipo nunca encontró la mejor química y fue extremadamente irregular, siendo incapaz de acumular más de una o dos presentaciones positivas consecutivas.
"Terminamos la competencia sin encontrar una regularidad. No solo hablo de regularidad en juegos, sino también en un mismo partido. Quizás tuvimos cuartos excelentes y otros muy malos. A su vez, fuimos un equipo que no encontró una identidad. Por momentos no se sabía a que jugaba Obras, y eso nos llevó a tener derrotas en partidos que eran ganables. La Liga nos puso donde nos tenía que poner, que es estar fuera de los playoffs", analizó Martín Leiva al poco tiempo de finalizar la fase regular.
¿Qué faltó para tener esa regularidad? Varios factores: como marca Leiva, Obras nunca tuvo una identidad demasiado fuerte en el torneo y muchas veces se quedó a mitad de camino en sus búsquedas. Por otro lado, sacando a Horner no acertaron con los extranjeros (tres de los cinco que usaron promediaron menos de 4 puntos) y como ya marcamos, tuvieron dificultades en el costado defensivo, especialmente en cuanto a la agresividad e intensidad (fueron el segundo equipo con menos pérdidas forzadas al rival).
En cuanto a conclusiones positivas, está claro que lo más relevante tiene que ver con el rendimiento de una media-cancha made in Obras como la conformada por Pedro Barral y Tomás Zanzottera. Ambos demostraron estar a la altura de las circunstancias y no solo no les pesó la titularidad, sino que además fueron de lo más consistente del equipo durante toda la 2016/17. De hecho, aunque el Tachero había comenzado la Liga con un foráneo en el puesto de escolta (Todd Brown), el rendimiento de Zanzottera hizo que luego se terminaran inclinando por el argentino para iniciar en esa posición, sin buscar un reemplazo extranjero tras el corte de Brown.
Conclusión
La 2016/17 fue una temporada indefinida para Obras. Se quedó en el camino entre ser un equipo con visión a futuro y uno listo para pelear en el presente. El club tiene material y jóvenes para ilusionarse de cara a lo que viene, pero debe terminar de formar una idea más clara sobre cuáles son sus reales objetivos. Sino, volverá a hundirse en un mar de irregularidad como en esta campaña.

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