Bahía fue una aplanadora de punta a punta y goleó a Quilmes: 91-50

El equipo de Ginóbili sacó diferencias tempranas y se quedó con el primer punto de la serie ante los de Bianchelli.


Johnson dominó el juego interior (Foto: Prensa Bahía Basket)


Bahía Basket 91 - Quilmes 50
En un encuentro que estuvo lejos de la expectativa de paridad que representa el inicio de una serie de playoffs, Bahía Basket venció a Quilmes de punta a punta, sacando una diferencia temprana y agrandándola a lo largo de cada período. El final fue 91-50, en un marcador que marca a las claras las distancias que se vieron esta noche entre un equipo y otro.  La figura de Bahía fue Anthony Johnson con 18, dentro de un trabajo colectivo altamente destacado.
El arranque del partido marcó la tendencia de lo que sería el trámite del primer tiempo: Bahía dominante en ambos costados (8-0), ante un Quilmes que tardó más de 5 minutos en mover el marcador. Anthony Johnson comenzaba a sacar diferencias dentro de la zona pintada rival, mientras que Máximo Fjellerup tuvo un buen ingreso desde el banco para seguir potenciando las diferencias. Los marplatenses no encontraban soluciones y se fueron abajo por 21-10 tras 10 minutos de acción.
Lejos de cambiar la historia, Bahía iba a tener un segundo parcial aún más efectivo. Primero sacó 18 de máxima con un buen tramo de Jamaal Levy y una bomba de Hernán Jasen, aunque no se iba a detener ahí. Martín Fernández tuvo un ingreso infernal, con 10 puntos en un par de minutos y el marcador llegó a mostrar 23 de brecha (40-17). Quilmes se veía sobrepasado en todos los aspectos del juego y sin poder hilvanar ningún tipo de reacción, entraron a los vestuarios perdiendo por 47-23.
En la segunda mitad muy poco iba a modificarse. Empujados por un Ginóbili que pedía que se mantenga la intensidad y la agresividad, Bahía siguió con el pie en el acelerador y continuó ampliando su liderazo. Fjellerup tuvo otra entrada importante y con sus puntos, los dueños de casa pusieron a raya cualquier intento de acercamiento de su rival. Entrando al último parcial, el resultado favorecía a los bahienses por 66-40.
El último cuarto ya estuvo completamente de más. Una rachita de Lucio Redivo (que no venía con una buena noche hasta ahí) llevó la ventaja por encima de los 30 y terminó de liquidar cualquier tipo de interrogante sobre el desenlace del partido. Los dos entrenadores le dieron minutos a sus juveniles, sabiendo de la importancia del descanso en un cruce de playoffs y se llegó al 91-50 final sin demasiadas novedades. Bahía brilló, dominó en todas las áreas y se puso 1-0.

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