Leandro Bolmaro, un diamante en bruto que eligió la Liga Cordobesa para potenciar su desarrollo



Leandro Bolmaro es una de las mayores promesas del básquet cordobés y muchos le auguran, inclusive, un gran futuro internacional. Nacido en Las Varillas, y con apenas 16 años cumplidos en septiembre pasado, el alero es una de las figuras destacadas que tiene El Ceibo de San Francisco en la Liga Cordobesa Crelech: promedia 12,5 puntos, 4 rebotes y 2 asistencias por juego.

Pero más allá de los números, que a veces resultan fríos, su capacidad y su talento quedan marcados a simple vista. Es un crack.

Más allá de poseer el segundo mejor promedio de puntos del conjunto de San Francisco en esta temporada, Leandro es, sin duda, el joven más destacado de la competición provincial. En ese contexto, es necesario subrayar sus cualidades técnicas para destacarse en una Liga con mucho roce físico y con numerosos jugadores experimentados.

Dar el salto a la Liga Nacional, vestir los colores de la Selección Argentina y llegar al básquet europeo o cumplir el sueño de la NBA son algunas de las cosas que Leandro cuenta en un mano a mano imperdible.


Bolmaro, con la celeste y blanca de la Selección
–Arrancamos por algo bien simple: ¿por qué elegiste el básquet?

–Desde chiquito siempre hice atletismo. Mi papá era quien jugaba al básquet. Yo iba a ver sus entrenamientos y me gustó. Además, mis amigos jugaban al básquet, así que cerca de los 10 años arranqué.

–Si bien tuviste ofertas concretas de equipos de Liga Nacional, en esta temporada optaste por quedarte en Córdoba. ¿Cuál fue la principal razón de esa decisión?

–Sí, tuve ofertas, pero quiero estar preparado para cuando tenga que dar el salto. Me entreno muy duro y tengo claros mis objetivos: hay días que hago triple turno. Cada cosa a su tiempo.

–¿Cómo son tus jornadas de entrenamiento?

–Empiezo a las 9.45 el primer turno, que es exclusivamente de fundamentos. A la tarde voy al gimnasio y, a la noche, básquet con el equipo.

–¿Por qué elegiste la Liga Cordobesa? ¿Qué elementos valoraste para desechar la chance de jugar Liga de Desarrollo?

–Para jugar la Liga de Desarrollo me tenía que ir lejos de mi casa y no lo tenía pensado todavía. Además, ya estaba dispuesto a quedarme para jugar la Liga Cordobesa. Ahora estoy a 80 kilómetros de casa: voy y vuelvo todos los días.

–A esta altura de la temporada, y con buena parte del torneo ya recorrido, ¿sentís que fue una buena opción quedarse en Córdoba?

–Sí, sin lugar a dudas. El nivel de la Liga es muy bueno: hay grandes jugadores, con mucha experiencia. Lo que destaco de jugar en la Liga Provincial es que me ayudó a crecer bastante. Cuando arrancó me di cuenta de que me faltaba físico: eso es importante para competir, así que lo estoy mejorando mucho.


–Para un pibe de tu edad, ¿es difícil una competencia así?

–Para mí no lo fue: me costó un poco en el primer partido, pero después me solté. Tengo que agradecerle esto a mi equipo, El Ceibo de San Francisco: me siento muy libre y me dejan tomar decisiones sin ningún problema, así que me siento muy cómodo.

–¿Qué es lo que más te gusta de la Liga Cordobesa?

–Estoy creciendo mucho como jugador: eso me encanta. El compartir cosas con jugadores de mayor edad y experiencia también suma mucho.

–En estos meses de Liga Cordobesa, ¿cuál fue tu mejor partido?

–Mi mejor juego fue contra el Atlético Bell, en San Francisco: me sentí muy bien y metí 21 puntos.

–En ofensiva, ¿cuál fue el jugador al que más te costó desequilibrar?

–Andrés Heredia, de Poeta Lugones: ese fue el jugador que más me costó para atacar. Es un gran defensor.

–Vayamos al otro costado: en defensa, ¿cuál fue el rival que no pudiste parar en toda la noche?

–Como equipo, al jugador que más nos costó marcar es Gastón Luchino, de 9 de Julio de Río Tercero. Es un muy buen jugador. Esteban Pistochini, de Bell, y Jorge Siciliano, de Unión, también fueron muy difíciles, pero al final los pudimos parar.  En lo personal, al que más me costó defender fue Lucas Machuca, de Bell.

–¿Cuál fue el momento que más disfrutaste en el torneo?

–Lo que más disfrutamos fue la clasificación a los playoffs, porque ese era nuestro objetivo para esta temporada. Me quedó grabado ese momento en Cruz del Eje.

–Ya sos un abonado en las selecciones provinciales y nacionales: eso es una buena señal en tu crecimiento.

–Sí, por supuesto. Son buenas señales: además, me da confianza y suma un montón. Uno siempre quiere vestir los colores de Argentina.



–¿Cómo fueron tus primeras experiencias con la celeste y blanca?

–En la primera concentración me di cuenta de que no estaba a la altura. Yo era un año más chico porque fue una preselección U17 y yo tenía 16 años. De todas maneras, y a pesar de ser más chico, fue un buen mensaje para darme cuenta de todo lo que tenía que mejorar.

–¿En qué te notaste flojo en aquel momento?

–Tenía que entrenarme más y ponerme las pilas en los fundamentos individuales y todo lo que tiene que ver con el básquet en sí mismo. Desde esa concentración empecé a entrenarme durísimo, porque quiero quedar en el seleccionado nacional.

–¿Para cuándo planificás ese salto al que te referiste anteriormente? ¿Te costará alejarte de tu casa y tu familia?

–Sí, será difícil pero deberé dar ese paso. Recién estoy por empezar el quinto año de la secundaria y tengo muchos amigos acá. Pero si quiero avanzar como jugador, sé que me tengo que ir: lamentablemente no voy a poder egresar con mis compañeros, pero es parte de esto.

–¿Cuáles son tus metas?

–Voy de a poco. Por ahora estoy muy concentrado en crecer como jugador: lo primero es llegar a la Liga Nacional. Después veremos.


Bolmaro, con Walter Herrmann: el cordobés estuvo entrenándose con Obras Sanitarias
–No demos más vueltas, ¿para cuándo Bolmaro en un equipo de la LNB?

-Estoy decidiendo eso: puede ser en julio o a finales de este año. Voy a ver qué pasa: todavía falta y no quiero apurarme. Como dije antes, quiero llegar bien, así que me estoy preparando para ese día.

–Más allá de la Liga Nacional, ¿cuáles son tus sueños?

–Uno siempre sueña: sueño con jugar en la NBA o en algún equipo grande de Europa.

–Para la NBA es temprano, por supuesto. ¿Qué tan lejos de Europa te sentís?

–Una vez me habló un representante de Europa: me ofrecía a futuro para jugar en el Barcelona, el Real Madrid o el Baskonia. Pero fue todo por arriba, nada seguro…

–¿Cómo sigue todo después de la Liga Cordobesa Crelech?

–Después de terminar la participación en la Liga Cordobesa me quedan un par de meses para decidir adónde me voy. Mientras tanto, voy a seguir entrenándome y jugando en mi club, Almafuerte de Las Varillas.

–¿Cuáles son las opciones para tu futuro en Liga Nacional y Liga de Desarrollo?

–Está complicado: tengo que decidirme entre Obras y Bahía Basket.

–¿Qué cuestiones vas a priorizar al momento de tomar una decisión?

–Voy a priorizar el crecimiento basquetbolístico y la competencia. Después pensaré en lo económico: eso no me importa mucho por ahora.



Entrevista: Lucas Llerena

Fotos: Gentileza Luis Alberto Tulián

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