Hermosa contradicción

En apenas dos años Comunicaciones de Mercedes se ganó el respeto del ambiente del básquet por su seriedad organizativa. Con un gran plantel y mucho entusiasmo, se anima a soñar con el objetivo de máxima.


Por David Ferrara

Comunicaciones vive de sus contradicciones. Cuenta con un plantel repleto de potencial ofensivo, pero todos elogian su defensa; le sobran jugadores de experiencia y sin embargo el entusiasmo y el hambre parece de juveniles; son cautos y medidos, pero reconocen con naturalidad y despojados de temores que el objetivo es el ascenso.

Comunicaciones vive de sus contradicciones y con ellas crece y se agiganta. Buena parte de sus ingresos provienen de un bingo, pero es un club que no deja nada librado al azar; es una institución novata en el básquet profesional, aunque su logística y organización es casi perfecta

Pasar del básquet regional a la segunda categoría del país no es cosa de todos los días e incluso quizás a veces no es recomendable. Pero una vez más, Comunicaciones contradice lo supuesto. Y es ejemplo de cumplimiento y adaptación.

Mario Fernández es el vicepresidente de una comisión que comparte con Mariano Mazzoni, Hugo Sánchez, Gumercindo Rojas y Martín Monzón. Y pieza importante de una historia que es tan flamante como poco conocida. “Tomamos la comisión del club en 2014. Se estaba construyendo el gimnasio y jugábamos la liga local pero no nos iba bien. Vimos la necesidad de competir a nivel provincial, apostamos a armar un buen equipo y la gente de empezó a entusiasmar, fuimos segundos en el provincial detrás del Unión de Goya del Yacaré Kammerichs y después también segundos perdiendo la final del Argentino de Clubes regional otra vez con Unión”, relata Mario, quien recuerda cuando el básquet era pasión en Mercedes y quiere ganarle al paso del tiempo: “En el 70 el básquet era muy importante, pero después el fútbol copó todo. Nosotros apostamos al básquet y a la gente le está volviendo esa pasión”.

Tras las finales perdidas, el Federal aparecía como una opción de invitación. Pero llegó una propuesta superadora. Y no tuvieron miedo. Estos muchachos no tienen miedo. “Nosotros comenzamos a organizar un bingo y nos va muy bien, es uno de nuestras principales fuentes de ingresos. Gracias a eso y a la motivación de la gente pensamos en jugar Federal, pero salió la chance del TNA y con apoyo de la provincia pudimos desarrollar el proyecto y comprar la plaza”, analiza Fernández, quien reconoce que la primera campaña tuvo mucho de aprendizaje: “Cuando llegamos a la categoría estaban todos los equipos armados y buscamos jugadores que quedaban en el mercado. De todas maneras, estuvimos todos muy contentos porque era la primera vez que un equipo del interior de la provincia participaba de un torneo tan importante. Cometimos errores, pero aprendimos. Después sumamos al Tulo (Rivero, el DT) y en base a él armamos el equipo para este año”.

En poco tiempo, nació la química: “Hoy en día el básquet es furor. Dio sus frutos, porque nuestro objetivo es sacar a los chicos de la calle. En un año triplicamos de 50 a 150 la cantidad de chicos de nuestras divisiones más chicas (de escuelita a mini) y lo mismo sucede con el otro club de la ciudad. Además, se le da mucha participación a las formativas para que compitan en los provinciales”.

Fernández tiene en la cabeza proyectos, anota deseos cumplidos. Y también sueña. “Tenemos un estadio nuevo, con capacidad para 4 mil personas sentadas, gimnasio propio, vestuarios con aire acondicionado, albergue y cabinas de transmisión. Se habla de básquet en la ciudad, hay entusiasmo y por ser el segundo año estamos muy bien. Pero tenemos un objetivo si se llega a dar estaríamos muy contentos”, se ilusiona.

Fernando Rivero fue el elegido para ser guía desde el final de la pasada campaña y vivió el proceso de metamorfosis del club de un elenco desconocido a ser plaza codiciada por los jugadores en apenas unos meses. “La dirigencia es muy abierta, escucha mucho y van progresando, al principio al ser nuevos costó contratar jugadores pero par esta campaña todos sabían que el club era organizado. Tienen estructura, logística de Liga A y cumplen de manera puntual”, explica Tulo, quien pudo traer preparador físico y dos asistencias, con los que reorganizaron las formativas: “Podemos competir en forma regular y con buenos resultados, se sumaron jugadores y elevamos el nivel y la talla de los jugadores”.

Pero también el plantel profesional se mostró agradecido con la ciudad y generó pertenencia y cercanía con muchas movidas solidarias. “Hacemos muchas actividades sociales, intercambios, donaciones, visitas a centros de día, a colegios. Los jugadores se involucraron en la ciudad, en los eventos y siempre están muy bien predispuestos. Y aunque la gente no está acostumbrada a este nivel de básquet, la cancha tiene siempre un lindo marco. Falta un poco de folclore, pero es lógico porque son los primeros pasos”, analiza un Tulo quizás mal acostumbrado por la ultra pasión marplatense.

Nicolás Lauría se suma a las palabras de su entrenador y resalta la organización del elenco correntino: “Institucionalmente es de primera, los dirigentes están muy organizados. Nos tratan de diez, cobramos al día, alojamiento, viajes y hoteles de primera. Creo que es una plaza para cuidar porque esta calidad de organización es algo que no siempre se ve en el TNA. Superó todas mis expectativas sobre todo porque es apenas el segundo año y es lógico que haya falencias. Pero incluso si se dan, están abiertos a sugerencias”.

Coincide el capitán Kily Romero: “La estructura del clubes es muy buena en todo sentido, las instalaciones tienen todo y cada vez que nos toca salir de viaje está todo muy organizado”.

Lauría se anima a más y habla de la Liga A en voz alta: “Es una plaza muy importante para el TNA y en un futuro creo que lo va a ser para la Liga A. La gente se está enganchado, tiene toda la estructura y no depende sólo del apoyo del gobierno sino que tiene un bingo del que participa toda la ciudad”.

El alero rosarino Matías Aristu coincide con Lauría y apunta a la comunión que se gestó entre todos: “Estamos bárbaro, hay muy buena gente tanto en el equipo como en la dirigencia y el cuerpo técnico. Muy buena calida humana y así se hace mucho más fácil trabajar. Hay entusiasmo y ganas de crecer”.
Sin embargo, los objetivos deportivos no dependen sólo de la organización y de la estructura. Después hay que jugar, generar mística de equipo y respetar un plan de juego. Ser serio ayuda, pero no garantiza.

Por eso de básquet se trata, y Romero desgrana el momento de la competencia: “Es un torneo muy parejo. Rearmamos el equipo con la llegada de Franco Vieta, que sabemos que es un jugador de calidad y que nos va a sumar mucho en el juego. En estos cinco juegos que quedan intentaremos subir alguna colocación, pero hay que encontrar el equipo ya pensando en los playoffs. En líneas generales estamos teniendo un gran torneo y vamos a llegar con un equipo largo a los playoffs, lo que nos puede jugar a favor”.

Los apellidos no mienten. En el marco de la impresionante Conferencia Norte, Comunicaciones es un equipo armado para competir bien arriba, donde los defectos y virtudes se potencian con los detalles.
“El punto fuerte que tenemos es la defensa y el contragolpe producto de esa defensa. Tenemos muchos tiradores, así que podemos ir para adentro o abrir la cancha”, analiza Kily Romero, quien no se anima a hablar de localías invencibles: “No es que no haya localías fuertes, sino que lo parejo de la zona hace que cualquiera le gane a cualquiera. A Hindú le ganamos como visitante y luego nos ganaron ellos acá y con Villa Ángela pasó lo mismo”.

“Veo duro lo que queda”, amplía Lauría. “Son 3 partidos de local y 2 de visita. Creo que llegar al uno es matemáticamente imposible, pero intentaremos acceder al segundo puesto y meternos en los playoffs con buen volumen de juego y con Franco adaptado al funcionamiento. No veo tener localía como algo definitorio porque hemos ganado mucho de visitante pero sí nos vendrían bien unos días de descanso”.
“Los playoffs son para tener paciencia y saber jugar con estrategia. Tenemos plantel y material para hacerlo, mayores y menores de calidad y un técnico importante para el torneo. Las expectativas son las mejores”, cerró el interno, figura clave de la categoría.

Por su parte, Aristu sabe que hay cosas por mejorar, pero también reconoce que están en el camino indicado: “Es cierto que quizás no sea el mejor momento de la temporada para el equipo, pero tampoco nadie nos pisó la cabeza, sino que perdimos en finales cerrados. Lo que plantea el Tulo funciona a la perfección, así que sólo pasa por ajustar las tuercas porque a veces se nos cierra el aro. En defensa estamos muy bien, es un equipo con mucho talento y se apuesta a algo grande porque este equipo cada vez sube más la vara. Ojalá no tengamos techo porque vamos en busca del objetivo, que es el ascenso”.

El diagnóstico es similar por el lado de Rivero. “Siempre estuvimos entre los primeros cuatro de una conferencia muy dura, con planteles y entrenadores muy buenos. Tuvimos una racha de diez triunfos seguidos en los que el equipo mostró lo mejor. Ahora estamos un poco por debajo de ese nivel, pero con la llegada de Vieta queremos recuperarlo o superarlo. Podemos dar más porque hay jugadores de buena mano y de gran lectura de juego, sólo falta un poco de consistencia durante los 40 minutos”, cerró el entrenador.

Comunicaciones gana prestigio, se establece como aspirante y con humildad reconoce que va por todo. Toda una hermosa contradicción.

*David Ferrara fue productor periodístico de las transmisiones televisivas del Torneo Nacional de Ascenso durante diez años. Periodista del diario El Ciudadano de Rosario. Docente en Tea Rosario y en Ieserh Rosario. En Twitter @davidferrara35

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