Ganarle a 9 de Julio no fue casualidad, sino trabajo



Lo vivimos con un estado de ánimo superlativo, tratando de disfrutar ese triunfo a pleno, porque además se dio en un clásico y en el inicio de la segunda fase. Ganar en ese contexto te levanta y te pone en un nivel anímico muy bueno», dice Sebastián Figueredo, entrenador de Banda Norte de Río Cuarto, mientras repasa mentalmente las imágenes del pasado viernes: las de la victoria como visitantes sobre 9 de Julio de Río Tercero, el N° 1 de la primera fase y hasta entonces único invicto de la Liga Cordobesa Crelech.

«De todos modos, se festeja un rato y uno al rato ya está pensando en lo que se viene. Lo disfruta más la gente, los hinchas que nos fueron a ver. Fue un montón de gente a presenciar el partido y alentarnos. Ellos seguramente lo disfrutaron mucho más», añade «el Seba».


–¿Qué significó, para Banda Norte, ganarle de visitante al único invicto de la Liga? Inclusive, se habían enfrentado dos veces en la temporada y no habían podido festejar ni como visitantes ni en casa.

–Nosotros no fuimos a ese juego pensando sólo en sacarle el invicto a 9 de Julio. Fuimos con el objetivo de jugar bien y mejorar lo que habíamos hecho hasta el momento. No habíamos terminado el 2016 conformes con lo realizado y la clave era hacer un buen partido frente a 9 de Julio. Se dio el haber ganado y tiene un condimento especial el hecho de hacerlo en un clásico, pero lo más valioso es haber arrancado la segunda fase con el pie derecho.

–¿Cuáles fueron los pilares del triunfo? En ese sentido, ¿cuánto hubo de mérito en la planificación y cuánto en la ejecución y en la resolución y en ajustes sobre la marcha?

–Habíamos planificado el juego apuntando a nuestra efectividad en tiros de tres puntos y, también, con la idea de bajarle el goleo a 9 de Julio. Lo entrenamos así durante toda la semana e intentamos atacar los puntos débiles de ellos. Salió a la perfección. Nuestros porcentajes de triples y libres habían no habían sido buenos en la primera fase y los pudimos mejorar. Pero no fue casualidad: fue trabajo. Entrenamos duro cada día y levantamos la cantidad de ejecuciones de lanzamientos en cada práctica. Además, el trabajo de nuestro preparador físico es de primera nivel. El juego salió tal como lo planificamos. Y no es un dato menor que, frente a un equipo como 9 de Julio, con la fortaleza que además tiene como local, pudimos dejarlos en 69 puntos y mejoramos nuestra efectividad.


–¿Cuánto les cambia la cabeza hacia el futuro el haberle ganado al equipo que hasta aquí era invencible? ¿En qué medida también marca al torneo en general que el N° 9 de la primera fase le gane al N° 1?

–Sinceramente, creo que es un partido más y el arranque de una nueva etapa. Tampoco creo que 9 de Julio sea un equipo invencible ni que nosotros vayamos a marcar el curso del torneo por haber ganado un partido como visitantes. Uno de los primeros objetivos que nos pusimos al principio de temporada fue el de ser competitivos. Y entrenamos para estar a la altura de las circunstancias. Los resultados se irán dando en base a cómo apliquemos lo que entrenamos cada día. Estamos pendientes de seguir mejorando. Esto no va a cambiar nada: sólo levantar la autoestima y saber que estamos más cerca de ser competitivos y competentes a la hora de jugar cada partido.

–¿Sentís que se reconfiguró la expectativa en cuanto a lo que puede dar Banda Norte de cara a la segunda fase y a los playoffs? ¿Notás que el entorno los tomó «más en serio» después de este triunfo?

–Noto que el entorno nos toma de la misma manera. Trato de no estar pendiente de lo que sucede alrededor. Estoy más pendiente de atender los aspectos a mejorar en lo deportivo, en potenciarnos como equipo. Sí creo que es un premio para los chicos, que hacen un esfuerzo grande. Las expectativas en este nuevo proyecto de Banda Norte son las que ya mencioné: ser competitivos y estar a la altura de las circunstancias, y al mismo tiempo disfrutar de cada paso que damos.


Figueredo dirige la Selección Argentina U17 masculina
–¿En quiénes te apoyás y con quiénes compartís el esfuerzo cotidiano en búsqueda del mejor rendimiento del plantel?

–Más allá del esfuerzo de los jugadores, hay tres personas que me acompañan permanentemente y están en todos los detalles: Emmanuel Garello, como asistente; Matías Ferreyra, como preparador físico, y Julio Rufail, el utilero. También los dirigentes están pendientes de que al cuerpo técnico y a los jugadores no nos falte nada. Todo eso hace que el equipo vaya mejorando.

–Por último, ¿con qué objetivos asumen esta segunda fase y hasta dónde sentís que puede llegar tu equipo?

–Nuestro anhelo, como el de los otros nueve equipos que estamos jugando esta segunda fase, es el de clasificarnos para playoffs. Sin embargo, no tenemos la necesidad de ponernos como objetivo una posición o una cantidad de resultados positivos. Ya demasiados nervios pasamos cuando quedamos terceros en la zona: vivimos mucha tensión, mucha ansiedad. Tenemos un equipo con un promedio de edad de 21 años y eso da esperanzas a futuro para el club. En definitiva, queremos estar en playoffs y que sea lo que tenga que ser. Hay que vivir el presente y mejorar en cada práctica. Y claro: hay rivales que seguramente estarán en mejores condiciones que nosotros.



Entrevista: Gabriel Rosenbaun

FUENTE: BASQUET DE CORDOBA 

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