Atenas está en el cambio

Así lo asegura Gustavo Miravet, aunque no sólo se refiere a lo deportivo. El nuevo DT habla de los progresos en la cancha pero además del plan del club para “abandonar una conducción personalista y trabajar más en equipo”. ¿Será el despertar del gigante? La historia, con testimonios, de siete años de desaciertos y la necesidad de un cambio.


Por Julián Mozo

Cuando el 7 de octubre Adrián Capelli decidió tirar la toalla, apenas cuatro partidos después de iniciada la temporada, todos los fantasmas y las mismas preguntas de siempre comenzaron a sobrevolar nuevamente a Atenas. Más allá de las cuatro derrotas en fila, se sospechaba que la renuncia del técnico no podía tener a lo deportivo como principal motivo porque era demasiado temprano y a Capelli se lo conoce como un luchador. Quien fuera el Mejor Técnico en el 2013 prefirió el silencio, pero los números sobre los cambios realizados por el Verde en los últimos años son contundentes: desde el título de 2009 pasaron 13 técnicos y uno sólo, Sebastián González, duró una temporada completa. Hasta el consagrado Rubén Magnano abandonó el barco tras una discusión con Felipe Lábaque, el hombre fuerte que rige desde hace décadas el destino de Atenas. Desde aquella salida ningún club cambió más técnicos. Y jugadores: 91 (29 extranjeros) para ser exactos en estas seis campañas. Algo pasa en la institución que más temporadas disputó, más partidos jugó y más títulos ganó en la historia de La Liga…

Ante tanto despido sólo un grupo se mantiene incólume: los Lábaque. Bruno es el único jugador que sobrevive en el plantel, Joaquín asumió como vicepresidente y Guillermo, como coordinador de inferiores. Felo, el padre, es el actual vice intendente de la ciudad de Córdoba y si bien la mayoría del tiempo lo ocupa en su nuevo cargo político, sigue estando en todas las determinaciones importantes del club. Como aquella de diciembre del 2015, cuando minutos después de una derrota de local le dijo a varios periodistas “no lo quiero ver más por acá”, en clara referencia a Gustavo Miravet, un cordobés de 40 años que hizo una muy buena campaña en la 14/15 (llegó a semis de la Norte), pero arrancó mal la 15/16 (perdió 18 de 24 partidos) y fue despedido por Lábaque. “Atenas cambió 10 DT en cinco años. Yo tengo mi responsabilidad, pero acá hay algo más profundo que analizar”, fue el palito del Zurdo mientras le mostraban la salida.

Pero, en Atenas, todo vuelve… Hace dos meses, apenas diez después de aquel despido, Miravet decidió aceptar la oferta de los Lábaque para regresar a apagar otro incendio. Como el del 2014, cuando llegó tras la salida de Pablo D’Angelo y pasó a ser el tercer DT del equipo en apenas 17 fechas… “Decidí aceptar por dos razones. Primero porque me senté con Joaquín y él me hizo saber una idea a futuro de que haya más cohesión y trabajo en equipo. El otro tema fue el pedido por parte de jugadores que yo había tenido antes, pero no por amiguismo sino por creer que este plantel necesitaba ser exigido. Yo sentí que, tocando un poco la estructura, cambiando cosas de juego y trabajando, íbamos a lograr cambiarle la cara. Y la verdad que en estos dos meses veo progresos”, explica el Zurdo, quien tiene una íntima relación con Atenas y los Lábaque. Fue jugador en inferiores, monitor desde los 14 y entrenador de distintas categorías.

La prioridad de Felo, en realidad, era Oscar Sánchez, quien dejó gran recuerdo, pero el bahiense puso condiciones que para Lábaque fueron inaceptables, como sacar a un par de jugadores considerados intocables. Consultado tras su negativa, el Huevo da su versión de lo que viene sucediendo en el Griego. “Atenas tuvo mucho éxito durante los 80 y 90 porque la filosofía de armado de equipos a través de la dirigencia daba resultados. En aquella época no había como errarle teniendo a Campana, Milanesio, Osella u Oberto. Se les hacía fácil porque, encima, ellos atraían a otros y morían con esa camiseta... Pero hoy todo es diferente. Los distintos ya no están y es más difícil sacar ventajas. El gran problema parte de la poca importancia que le dan a la figura del técnico. Antes, ese tema lo disimulaban los monstruos, por eso Atenas era el más grande. Pero hoy ya no lo es más... Y así será hasta que no le otorguen verdaderas libertades y responsabilidades al técnico designado”, fue el duro panorama que pintó el coach, quien ha sido el único que no ha tenido problemas en dar su opinión que varios comparten pero la mayoría calla. “Todo esto yo se los dije en la cara a los Lábaque”, aseguró.

Lábaque, fiel a su estilo guerrero, salió a culpar a los jugadores tras contratar a Miravet. “Armamos un Dream Team y damos pena. Para mí hay problemas en el grupo, seguro que se vendrán cambios”, adelantó. En la misma línea (dura) fue el coach con una declaración que sirvió para marcar otra vez la cancha. “En el plantel no todos los jugadores tienen los mismos intereses, no hay cohesión”, pegó Miravet. A los jugadores, está claro, no les cayó bien pero agacharon la cabeza y siguieron. Hoy, Diego Gerbaudo prefiere no darle importancia. “Son cosas que pasan en clubes que se arman para pelear arriba y los resultados no se dan, pero nosotros siempre tuvimos muy buena predisposición”, aseguró el base. Diego Logrippo, uno de los más experimentados, también evitó opinar sobre esa frase. “Tenés que preguntarle al Zurdo por qué lo dijo, sólo puedo decir que cada uno de los que formamos el grupo da todo para las cosas funcionen, pero a veces los resultados no acompañan”, comentó el ala pivote. Miravet sí dio su explicación. “Lo dije cuando llevaba unos días y entendía que si los jugadores no se metían en los objetivos del equipo, no íbamos a poder. Por suerte ellos lo han entendido, demostrándolo con acciones, como entrenar al máximo y poner el conjunto siempre por delante”, aseguró el Zurdo.

El coach, eso sí, no dudó en meter mano en un plantel (mal) armado por la dirigencia. “Lisandro Rasio llegó por Juan Manuel Torres porque había sobreabundancia de pivotes (3) y necesitábamos más recambio en los puestos de alero y ala pivote. Y Roquez Johnson, que había arribado como reemplazo temporario de Mikulas, se quedó porque nos servía mucho más que Jones, que no estaba conforme ni nosotros con él. Ahora estamos más balanceados”, explicó. Luego de rearmar el equipo, redistribuyó de forma más clara los roles y puso el énfasis en mejorar falencias de intensidad, velocidad y fluidez del equipo. “Los primeros objetivos de lograr cohesión, mejorar el balance defensivo y darnos más pases en ataque los hemos ido logrando. Al menos durante más minutos que antes. El techo está lejos, pero noto mejorías evidentes”, analizó Miravet.

Atenas, en este nuevo proceso, logró siete triunfos (algunos resonantes como ante Olímpico y San Martín) en 16 partidos pero, sobre todo, atraviesa hoy su mejor momento, con cinco victorias en sus últimos 6 partidos que le permiten empezar a escapar del fondo de la Zona Norte. Miravet asegura que va día a día, que no mira más allá aunque, a la vez, tiene confianza en que Atenas logrará ser un equipo que pueda competir con los más poderosos de La Liga. Como en el pasado… No es el único que tiene fe. Lo mismo pasa con los jugadores, que ahora respiran otra confianza. “Las llegadas del Zurdo, Rasio y Johnson nos dieron un cambio de aire, de a poco el equipo va logrando el ritmo de juego y la dinámica que se buscó desde un principio. La Liga es larga y nos queda mucho camino por recorrer, pero no tengo dudas que vamos a seguir mejorando”, analizó Logri. Gerbaudo habló de un cambio de actitud de los jugadores y de la adaptación a una idea. “Cambiamos la cabeza porque sabíamos que no habíamos arrancado bien. También es verdad que pudimos entrenar con más intensidad y empezamos a entender lo que quería el Zurdo. Hoy ya nos hemos acoplado a su sistema y se está empezando a ver el equipo que podemos ser”, analizó el armador, que cree que el objetivo tiene que ser “pensar en entrar a los playoffs”.

Miravet, más allá de los progresos deportivos, valora el camino, este plan que asegura que tiene con la dirigencia para abandonaron los manejos unipersonales que rigieron por años en Atenas. “Este tipo de conducciones están dejando de ser modelo en el deporte mundial. No me parece sano que todas las decisiones las tome un dirigente y yo siento que Atenas está en el cambio. Yo, por caso, tengo totales libertades, a presente y futuro. Semanalmente me junto con Joaquín Lábaque y en estos dos meses de gestión las decisiones se tomaron en conjunto”, asegura. Joaquín fue contactado para esta nota, para que diera su visión sobre estos siete años de flojos resultados y de los cambios en el club que visualiza Miravet, pero prefirió no contestar el cuestionario enviado. El entrenador, entonces, quedó como la voz cantante de esta nueva realidad. “Yo lo llamo un cambio de paradigma que, para mí, traerá mejoras a corto y largo plazo”, dice. Hoy, incluso, cree que ya empezaron a observarse en la cancha. “Por ejemplo, con la inclusión de los pibes Leo Lema, Franco Baralle, Mateo Chiarini y Joaquín Lallana en algunas de las rotaciones del equipo. Y esto es resultado de un trabajo en equipo que lleva dos años y que le ha permitido a Atenas volver a ser una de las mejores canteras del país”, comenta el coach.

Algunos conocedores de la intimidad del club son escépticos, sienten que, en realidad, no mucho cambiará. “Al final, siempre las decisiones las terminará tomando Felo”, concuerdan dos fuentes que conocen por dentro al Griego. Miravet, en cambio, confía en otro formato y, con determinación, pone un freno a las críticas. “Yo tengo mi teoría de lo que pasó desde el 2009, pero me parece que se está haciendo un mundo de todo ésto. Todos los equipos grandes, del mundo te diría, han tenido baches y es injusto castigar así a una dirigencia porque también ha tenido uno… También hay que decir que es la misma gente que logró que Atenas sea el más ganador y el único club que jugó todas las ligas. Un protagonismo histórico que, con este plan, yo creo que Atenas va a recuperar”, cerró.

Que así sea, Zurdo.

Julián Mozo escribe columnas para la web de La Liga y es el responsable la sección “Esto pasó en la Liga”. Trabajó 18 años en el Diario Olé, cubre la Liga desde 1996 y es el comentarista de la NBA en DeporTV. Cubrió 3 Mundiales de básquet, cinco finales NBA y un Juego Olímpico, entre otros torneos y competencias. En Twitter e Instagram podés encontrarlo como @JulianMozo

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