Los Hawks y su búsqueda desesperada por la excelencia

Atlanta es un buen equipo hace casi una década, pero siempre le ha faltado un salto de calidad para quedarse con el Este. ¿Puede ser este su año?



A diferencia de la estabilidad que venían manteniendo desde hace algunos años, esta vez los Hawks realizaron varios cambios importantes en la pretemporada, intentando encontrar un salto de calidad que les permita salir de ese nivel medio en el que se encuentran desde hace casi una década.
Las modificaciones llegaron en los dos puestos que generalmente se consideran los más relevantes: el base y el pivote. En cuanto al armador, traspasaron a Jeff Teague a Indiana a cambio de selecciones en el Draft, apostando por Dennis Schroder. El alemán viene con un crecimiento muy marcado en el último tiempo y eran muchos quienes proponían la salida de Teague, para no seguir frenando su progreso. De todas maneras, ahora deberá demostrar que está listo para titularizar.
En cuanto al puesto de pivote, perdieron a un histórico como Al Horford, pero en su lugar ficharon a Dwight Howard, nacido en Atlanta. El ex de los Rockets intentará resucitar su carrera, luego de un par de temporadas flojas, no solo en cuanto a la producción en cancha, sino especialmente en sus problemas y malas relaciones fuera de ella. ¿Lo bueno? En los Hawks no tendrá un Van Gundy, un Kobe o un Harden con quien chocar, por lo que en teoría, su enfoque debería ser exclusivo a la parte deportiva.
La gran incógnita es cuánto cambiará el esquema de los Hawks con sus nuevas piezas. Howard viene pidiendo más protagonismo ofensivo y balones en el poste bajo desde hace un tiempo, pero si bien Atlanta no posee un perimetral que acapare gran parte del ataque, su identidad no es un buen presagio para las intenciones de Dwight.
Como discípulo de Popovich, Budenholzer basa gran parte de sus esquemas en el movimiento de la pelota y de los hombres, por lo que es difícil imaginarlos frenando sus ataques para darle la bola a Howard en el 1 vs 1. Los Hawks buscan dañar desde lo colectivo y no abusar de una supuesta ventaja en algún emparejamiento. Al menos no como idea básica. De todas formas, también es cierto que para esa estrategia era fundamental tener un cinco con muy buen juego de poste alto, como Al Horford, aspecto en el que Howard está lejos de ser un dotado. Entonces, ¿será inteligente buscar variantes para esa idea?, ¿o seguirán apostando por ella, sin importar los nombres?




Más allá de esto, el principal punto fuerte seguirá en el costado defensivo. Atlanta viene de terminar como la segunda mejor defensa del certamen, destacándose en tres cuestiones fundamentales: la marca interior, el balance en transición y la recuperación de balones. En principio, las incorporaciones de Schroder y Howard al quinteto inicial no deberían dañarlos en este costado e incluso podrían potenciarlos. Sin embargo, ambos deberán probar que pueden adaptarse de la mejor forma a las apuestas del cuerpo técnico y sobre todo, hacer olvidar a un verdadero especialista como Horford.
Ofensivamente, los Hawks terminaron 22° la 2015/16 y ya mencionamos las incógnitas que traen sus movimientos. Lo seguro es que tendrán que hacer un trabajo mucho mejor a la hora de cuidar la pelota (22° en pérdidas), conseguir tiros libres (29°) y tomar rebotes ofensivos (30°), si bien este último punto es más que nada por diseño, priorizando el balance defensivo. El problema es que realmente no tienen anotadores puros, exceptuando quizá a Millsap y les falta creación en los puestos 2-3, donde titularizan dos jugadores de rol como Korver y Bazemore. Si Schroder no se transforma en un Tony Parker joven, como muchos vaticinan y Howard no recupera parte de su dominio en la zona pintada, volverán a sufrir para sumar en el campo rival.
En cuanto a la banca, Atlanta parece estar relativamente cubierto. Sumaron a Jarrett Jack, quien si bien ya no es lo que supo ser, sigue siendo capaz de dar minutos de calidad y mantuvieron a tres jugadores probados y rendidores como Thabo Sefolosha, Mike Scott y Tiago Splitter. Ah, y atención con los dos rookies: Taurean Prince es una bestia físicamente y un alero con gran potencial defensivo, al mejor estilo DeMarre Carroll. DeAndre Bembry, por su parte, tiene el talento técnico y la capacidad para crear con la pelota en sus manos que les falta a los otros externos del plantel.
Los Hawks vienen de ganar 48 partidos en la temporada anterior y si todo se mueve por los carriles de la lógica, deberían estar cercanos a ese número nuevamente. El balance de su paso por el mercado es neutral, perdiendo en algunos puntos claves y mejorando en otros, por lo que más allá de sus intentos, la sensación se mantiene: son candidatos a pelear arriba en la fase regular, pero no parecen tener el material para transformarse en candidatos serios.
Puntos altos. Enorme potencial defensivo. Gran movimiento de pelota. Muy buen juego interior. Sólida profundidad/banca.
Puntos bajos. Les faltan exteriores creativos y desequilibrantes. Es una incógnita cómo se adaptará Howard al esquema. 

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