Balbi, el base que resurgió y es figura

El base proyectaba una carrera soñada, pero una lesión retrasó casi tres años su desarrollo. Ya recuperado, es una de las figuras de Ferro. Juan Ballesteros te cuenta su historia.


El sueño de la mayoría de los jugadores jóvenes es casi idéntico: ser un juvenil con proyección, llegar a La Liga, aspirar a un campeonato, ganar un título, coquetar con la selección y soñar con lo más grande. La historia de Franco Balbi tuvo todo eso. Desde las divisiones formativas, fue un base que la mayoría de los DT lo miraban como uno de los armadores del futuro, apareció con todo en Ciclista de Junín, pasó a Quimsa, ganó la Liga Sudamericana y arañaba una citación para el equipo nacional.

Sus piernas siempre potentes lo proyectaban a un futuro de alto nivel . Pero el destino se interpuso en su camino. Una grave lesión lo detuvo y todo cambió: “Fue un partido por Liga de Las Américas jugando para Quimsa. Me acuerdo que el rival era Minas Tenis, un equipo donde estaba Facundo Sucatzky. Me rompí el ligamento cruzado de la pierna izquierda. Al principio no tomaba conciencia de lo que me estaba pasando, pero con el tiempo percibí todo lo que perdí. A la vez, me sirvió mucho para aprender. Tal vez hoy no hubiese logrado lo que tengo sino me hubiese pasado aquello”, analiza el actual base de Ferro.

Su carrera cambió de repente y prácticamente desapareció del básquetbol profesional. Su cuerpo lo sintió y el sobrepeso apareció enseguida: “No hice la rehabilitación como correspondía, tenía malos hábitos alimenticios y descansaba mal. Todo un combo que retrasó mi regreso. Quimsa me renovó el contrato, pero yo no estaba al nivel y fui cortado. No me enojó eso, me sirvió para darme cuenta que tenía que hacer un click”, sigue contando Franco.

Era hora de recuperarse, de volver a intentarlo. Por eso, era tiempo de regresar a su ciudad, a Junín. Ahí lo esperaba Adrián Capelli (“le voy a agradecer siempre porque fue el que me hizo debutar y me ayudó a resurgir”, dice Balbi) para darle el empujón y que recuperase de a poco la fe en su juego. Un factor extra aceleró todo: su compañero de entonces Lucas Pérez, hoy en Boca. Mejor que lo cuente Franco: “Con Lucas estabamos juntos en Argentino aquella temporada. Él es un fanático del entrenamiento, de cuidar su físico, de estar a punto para jugar bien. Yo lo miraba en las prácticas y me motivaba competir con él, estar a su nivel. Fue clave en mi carrera, nunca se lo conté, ahora se va a enterar”.

Su llegada a Argentino fue todo lo que necesitaba. Capelli lo llevó lentamente a su mejor nivel y, en la pasada campaña, otra vez reapareció en toda su dimensión aquel base picante que penetraba, lanzaba de lejos, defendía. El que impactaba. Balbi volvió a ser Balbi y La Liga otra vez volvió a mirarlo. “¿Es aquel chico que se lesionó cuando pintaba lindo?”, era una pregunta común. Otra vez desplegaba su juego.

Ferro, que para esta temporada armó un equipo con pretensiones, enseguida se fijó en él. Era un premio a su muy buena temporada pasada y entregarle la responsabilidad de conducir a un plantel que busca poner a un club histórico, nuevamente bien arriba: “Resurgí, es real, pero lo tomo con calma. Estar en esta institución con tanta historia es muy lindo y debo estar preparado para este desafío”, analiza el armador, de 27 años, por el que apostaron en Caballito.

“Soy de ponerme objetivos a corto plazo, por lo que ahora sólo pienso en Ferro. Me gustaría crecer y en algún momento emigrar para buscar una experiencia no sólo deportiva sino también cultural. Y tratar de intentar llegar a lo más que se pueda, siempre trabajando mucho para estar tranquilo y que siempre intenté todo”, cierra el juninense, el hombre que supo resurgir.

* Por Juan Ballesteros, periodista de la TV Pública Argentina. En twitter @jeballesteros, conduce los lunes junto a Carlos Altamirano y Julián Mozo el programa especial “La Liga Debate”, vía streaming de video desde la página www.laliganacional.com.ar.

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