Conocé a Joaquín Lallana, el pibe de 20 años y 2.16 que quiere cambiar la historia

Es cordobés y se sumó a Atenas el año pasado. Durante mucho tiempo no hizo básquet y ahora quiere dedicarse de lleno. Lo entrenará Oberto.



En febrero de este año nos tocó ir a un partido en Córdoba entre Atenas y La Unión de Formosa para una transmisión de TyC Sports. Al llegar temprano, se estaban preparando para jugar los chicos de la Liga de Desarrollo de ambos clubes. Y entre los de Atenas, sobresalía un pibe con una altura descomunal al que nunca habíamos visto. Le preguntamos cómo se llamaba: Joaquín Lallana, contestó.

Aunque preguntamos y varios nos dieron referencias (sobre todo de por qué no jugaba), al poco tiempo le perdimos algo el rastro, pero volvimos sobre él cuando se confirmó que sería uno de los U23 de Atenas este año. Joaquín tiene 20 años (19 de abril de 1996, Córdoba capital), mide 2.16 metros, pesa 84 kilos y será parte del plantel cordobés. Hablamos con él para conocer mejor su historia.
-¿Serías capaz de abreviarme tu historia?
. Yo arranqué en Atenas cuando tenía 6 años. A los 12 años me fui a jugar al Centro Vecinal de Yofre Norte. Ahí estuve hasta los 14. De ahí me fui a Racing hasta los 17 y después estuve un año en Hindú. Ahí me lesioné la rodilla en un momento y no me supieron esperar. Yo sentí eso al menos. Me volví a Racing y estuve un año, hasta que me llamaron de Atenas para ver si quería ir. Estuve probándome, me dijeron de ir, pero cuando quise hacer el pase desde Racing, como estaba en quiebra, lo manejaba un juez. Entonces pidieron un dinero que Atenas no aceptó y la única salida era estar dos años sin jugar para quedar libre. Intenté hablar con el juez, con la Asociación y con la Federación, pero no pude destrabarlo. Entonces estuve dos años sin jugar hasta que quedé libre en octubre de 2015 y me vine a Atenas. Y jugué 3 partidos en la Liga de Desarrollo.
- Lo que más me sorprendió la primera vez que te ví, por tu edad, porque no tenés 14 años, es que nunca hubiese escuchado de vos antes, porque con tu altura no sos un caso común. ¿Pegaste algún salto de altura de grande o siempre fuiste especialmente alto?
. No, siempre. Cuando tenía 17 y estaba en Hindú, que estaban Sáiz y Vaulet, era igual de alto que Javier.
- Bueno, no es lo mismo 2.05 que 2.16, quiere decir que ese último salto de altura lo pegaste ahora.
. Exactamente. Era alto con 2.06, pero no como ahora.
-¿Y a vos qué te pasa por la cabeza? Me dicen los que te conocen que sos un chico inteligente, que tenés las cosas bastante claras. ¿Sos consciente de que sos uno de los cinco jugadores más altos de la historia de la Liga?
. No, todavía no caigo. Es más, yo cuando me entreno con Mikulas o Torres que soy como ellos. No me doy cuenta de que soy bastante más alto. Pero nunca me paré a pensar que era uno de los más grandes de la historia.
- Nunca estuviste ni en una selección de Córdoba.
. No, estuve en una preselección de Córdoba a los 14 años, pero como estaba en Unión Vecinal de Yofre, que es un club asociado, no podía quedar en el equipo.
-¿Y en todo este tiempo no te picó el bichito de decir soy distinto, tengo que aprovecharlo?
. En este último tiempo sí. En estos meses. Me dí cuenta de la diferencia que tengo y trato ahora de explotarlo al máximo.
- Con 2.16, tenés ventajas que no tienen los demás. Tenés 20 años. No sos un nene, pero estás totalmente a tiempo. Nosotros ya hemos tenido casos de gente muy alta que, por distintos motivos, no tuvo el desarrollo esperado. Jorge González (2.30), terminó haciendo lucha libre, Palito Borcel (2.15) tuvo un problema en el corazón y Fernando Varas (2.20), tuvo algunas oportunidades pero no prosperó. ¿Te motiva el hecho de quebrar esa racha?
. Me gustaría jugar en la Liga Nacional primero. Si después se da la chance de ir a Europa me encantaría. Ahora recibo mucha atención y hay veces que te perdés un poco. La gente te agranda y espera que, porque medís 2.16, cada vez que agarrés la pelota la tenés que volcar y romper. La verdad es que muchas veces se hace complicado cumplir con tantas expectativas que tiene la gente con los jugadores altos. Jugamos cinco contra cinco y no voy a marcar diferencia solamente por medir 2.16.



- Hoy por hoy, tu única ventaja, te lo digo con mucho respeto, es que medís 2.16, porque en básquet, en físico y técnicamente, estás lejos todavía.
. Exactamente. Lo que Atenas me dejó a cargo a mí es el tema de alimentación, de cuidado físico, de entrenamiento invisible. Que me cuide, que coma bien, que tome los suplementos que me han dado en los horarios indicados. En lo que es entrenamientos, Gustavo Rossotto me está haciendo hacer un buen trabajo de fundamentos junto con Gabo Mikulas, Lo Grippo, y me está sirviendo mucho porque aprendo un montón de ellos (NdR: Fabricio Oberto también empezará a hacer trabajos individuales con Joaquín desde la semana que viene). Me enseñan cómo leer el juego. Me gusta mucho verlos jugar porque van a un tiempo diferente. Gabo es distinto en los tiempos. Me encantarías saber cómo hace. Yo trato de aprender lo más que puedo en cada entrenamiento.
-¿Hoy hay un trabajo puntual con vos aparte?
. No sé si puntual, pero constantemente están preguntándome cosas y me siguen mucho, tanto los entrenadores como los preparadores físicos, porque de hecho en lo físico yo tengo que hacer trabajos distintos. Entonces ahí sí son cosas exclusivamente para mí. Para mí y a mi primo, que también es muy alto. Pero me gusta también poder hacer trabajos con el resto, porque no quiero sentirme excluido, no soy nadie como para tener un entrenamiento únicamente para mí.
-¿Quién es tu primo?
. Mi primo es Ulises Sangoy, que tiene 16 años y mide 2.06. Estuvo en una preselección argentina hace poco.
- Vos estás en 84 kilos, así que necesitás mínimo 20 más. ¿Qué estás haciendo con eso?
. Sí, necesito de 100 para arriba. Soy consciente de eso y lo noto defensivamente cuando trato de defender a gente grande que tiene 30 kilos más que yo. Pregunto mucho sobre cómo hacerlo ahora. Después, cuando tenga más peso, va a ser otra historia.
-¿Tenés idea de cuánto tiempo podés tardar hasta que puedas sumar kilos?
. Lo hablé con los entrenadores y me dijeron que va a ir despacio. Me falta mucho. Creo que recién el año que viene se puede notar un cambio físico grande. Trato de hacer todo lo posible para achicar los tiempos al máximo, pero sé que va a llevar un año o dos.
- No sé cuánto te gusta el básquet, si te genera pasión, si lo practicás solo porque sos alto, si te encanta mirarlo, qué jugadores te admirás...
. El básquet siempre estuvo presente en mi vida, desde que tengo 6 años. Me gusta mucho. Me gusta verlo, no me pierdo ningún partido de la selección. Veo NBA, veo partidos de Atenas. De la Liga más que nada de Atenas. El básquet me apasiona. Por ahí antes no jugaba para ser un jugador profesional. Para dedicarme. Jugaba porque me hacía bien y me permitía descargar. Un hobby. Jugaba por diversión. Por eso tuve problemas en Hindú, porque ellos querían que jugara de una forma y a mí no me interesaba. Ahora me cambió la cabeza al llegar a Atenas, porque me dí cuenta de que me puedo llegar a dedicar al básquet. De acá a dos años veré si puedo convertirme en un jugador profesional.
-¿Qué jugadores mirás?
. De los que tengo más cerca, Gabo. En los entrenamientos lo sigo a él a todos lados. Los movimientos de pies, cómo tira, como lee el juego. Me gustaba mucho Fabricio Oberto. Vuelvo a ver por internet partidos de él. También por la altura y por cómo me gustaría jugar, Pau Gasol. Esos son los referentes que tengo ahora.
-¿Estás con los pies en la tierra ahora o estás un poco confundido con lo que te está pasando? Sos distinto.
. Es lo que me dice todo el mundo, pero yo dentro del plantel me siento un chico más que tengo que aprender un montón de cosas. Adentro de la cancha tengo que aprender a jugar al básquet. Me falta mucho. Siento eso.
- Antes hablabas de los cálculos que hacés. Tu meta inicial es ver si podés ser un jugador en dos años.
. Si en esta Liga pudiera entrar 2 minutos, para mí sería lo mejor que me podría pasar en la vida. El año que viene sería otra historia. Pero entrar 30 segundos ya sería una victoria. Ya viajar con ellos y acompañarlos en los entrenamientos es un logro, un salto tremendo.
- Tu futuro depende de vos.
. Sí, obviamente. 

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